Desde una lectura freudiana y lacaniana, Vanina Muraro aborda las nuevas formas de malestar, el consumo de ficciones y dispositivos digitales como modalidades de satisfacción y distracción, y reflexiona sobre la vigencia de la escucha psicoanalítica frente a una época atravesada por la aceleración y los circuitos cortos de la pulsión.
En una época atravesada por las redes sociales, la polarización y la exposición permanente a opiniones contrapuestas, el odio adquiere nuevas formas de circulación. Desde una perspectiva psicoanalítica, puede pensarse no solamente como una expresión de rechazo hacia el otro, sino también como una modalidad de identificación y pertenencia. ¿Qué encuentra el sujeto en aquello que rechaza? ¿De qué manera el odio puede convertirse en un organizador del lazo social?
La etapa actual del capitalismo está caracterizada por una marcada
aceleración y un consumo intensificado, con el uso de la tecnología como potenciador. Esta combinación de factores genera un impacto significativo en la salud mental, llevando a los individuos al límite.
En psicoanálisis, el síntoma no constituye simplemente aquello que debe ser eliminado. Desde Freud hasta Lacan, su estatuto fue adquiriendo nuevas dimensiones: formación del inconsciente, expresión de un conflicto, satisfacción pulsional y, finalmente, una modalidad singular de goce. Escuchar el síntoma supone entonces interrogar aquello que insiste más allá de la voluntad del sujeto y preguntarse por la función que cumple en su economía psíquica.
Gradiva y el fin de la repetición
Autora: Sandra Goldstein
Comentaristas: María Graciela Ronanduano y Mariano Solari.
Organiza: Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)