Articulos

2 DE NOVIEMBRE DE 2026 | SUBJETIVIDAD CONTEMPORÁNEA

El odio como forma de lazo: identificaciones y segregación en la era digital

En una época atravesada por las redes sociales, la polarización y la exposición permanente a opiniones contrapuestas, el odio adquiere nuevas formas de circulación. Desde una perspectiva psicoanalítica, puede pensarse no solamente como una expresión de rechazo hacia el otro, sino también como una modalidad de identificación y pertenencia. ¿Qué encuentra el sujeto en aquello que rechaza? ¿De qué manera el odio puede convertirse en un organizador del lazo social?

Por Victoria Luisetti
Enviar por mailImprimir

En los desarrollos freudianos, el odio no constituye simplemente una reacción secundaria frente a una frustración. Se encuentra ligado a los primeros movimientos de constitución del yo y a la relación con aquello que se experimenta como displacentero.

En Pulsiones y destinos de pulsión (1915), Freud plantea que el odio mantiene una relación originaria con el rechazo del mundo exterior que proporciona estímulos displacenteros. De este modo, la oposición entre el yo y el mundo exterior participa de una organización subjetiva temprana.
El otro puede aparecer entonces como aquello que amenaza, perturba o pone en cuestión la propia organización.
Esta dimensión permite pensar que el rechazo no siempre se dirige exclusivamente hacia las características reales del otro. También puede estar relacionado con aquello que representa para el sujeto: una diferencia, una amenaza a sus identificaciones o algo que no logra integrar dentro de sus propias coordenadas.
El odio puede adquirir así una función defensiva. Permite establecer una frontera entre lo propio y lo ajeno, entre aquello con lo que el sujeto se identifica y aquello que necesita mantener a distancia.
Sin embargo, esa separación no siempre implica una desvinculación. En determinadas circunstancias, el sujeto permanece intensamente ligado a aquello que rechaza.

El odio como forma de identificación
Una de las cuestiones más interesantes para pensar el odio desde el psicoanálisis es su capacidad para producir identificaciones colectivas.
En Psicología de las masas y análisis del yo (1921), Freud desarrolla el papel de las identificaciones en la formación de los grupos. Los sujetos pueden establecer lazos entre sí a partir de un elemento compartido, una figura común o un ideal que funciona como referencia.
Si bien Freud no reduce la constitución de las masas al odio compartido, sus desarrollos permiten interrogar cómo un rechazo común puede convertirse en un elemento de cohesión.
En determinados grupos, la pertenencia parece construirse menos alrededor de aquello que se desea o se comparte que alrededor de aquello que se rechaza.
Un enemigo común puede funcionar como punto de identificación. Los integrantes de un colectivo encuentran una referencia compartida en la oposición a otro grupo, otra posición ideológica o una figura que concentra el rechazo.
De esta manera, el odio puede producir una forma de unidad.
La paradoja es que aquello que se presenta como una fuerza de separación respecto del otro puede convertirse, simultáneamente, en un factor de unión entre quienes comparten ese rechazo.

La paradoja del vínculo con el enemigo
Hay una cuestión que merece especial atención: el sujeto que odia puede encontrarse profundamente ligado a aquello que rechaza.
En ocasiones, aquello que se presenta como una oposición absoluta mantiene una relación de dependencia con el objeto odiado. El otro continúa ocupando un lugar central en el pensamiento, en las conversaciones y en las acciones de quien lo rechaza.
La oposición se convierte así en una forma de vínculo.
Esta perspectiva permite interrogar ciertas modalidades contemporáneas de confrontación en las que la identidad parece necesitar permanentemente de un adversario para sostenerse.
El enemigo funciona como referencia, como límite y como elemento que confirma la propia posición. Sin él, parte de la identidad colectiva podría perder su punto de apoyo.
Desde el psicoanálisis, esta paradoja permite ir más allá de una lectura moral del odio. No alcanza con condenarlo o señalar sus consecuencias destructivas. También resulta necesario interrogar qué función cumple para el sujeto y qué satisfacción puede encontrarse comprometida en su persistencia.

La diferencia y la dificultad de alojar al otro
El encuentro con la alteridad implica necesariamente una confrontación con aquello que no coincide con las propias identificaciones.
El otro tiene una manera de pensar, desear y vivir que no puede ser completamente asimilada a la propia. Esa diferencia forma parte de cualquier vínculo humano.
Sin embargo, cuando la identidad se sostiene mediante oposiciones rígidas, la diferencia puede volverse insoportable.
El desacuerdo deja de ser una posibilidad del intercambio para transformarse en una amenaza. Ya no se discute una idea: se descalifica a quien la sostiene. Ya no se cuestiona una posición: se intenta anular a quien la representa.
En este punto, la segregación aparece como una consecuencia posible de una modalidad de vínculo organizada alrededor del rechazo.
La pregunta no es cómo eliminar las diferencias, sino qué condiciones permiten que puedan existir sin convertirse necesariamente en motivo de exclusión.

¿Qué otros destinos para el lazo social?
Pensar el odio como una modalidad de lazo no significa considerarlo inevitable ni justificar sus manifestaciones. Por el contrario, permite interrogar las condiciones subjetivas y colectivas que favorecen su fijación.
Si el odio puede producir pertenencia, también cabe preguntarse qué otras formas de identificación pueden sostener los vínculos.
El reconocimiento de la diferencia, la posibilidad de construir intereses compartidos y la apertura a la palabra constituyen dimensiones fundamentales para pensar alternativas a las formas de relación basadas exclusivamente en la confrontación.
Desde el psicoanálisis, no se trata de proponer una convivencia ideal ni de suponer que el conflicto puede desaparecer de las relaciones humanas. El conflicto forma parte de la vida psíquica y social.
Se trata, más bien, de interrogar qué sucede cuando el rechazo se convierte en el principal organizador del vínculo y cuando la presencia del otro solamente puede ser tolerada bajo la condición de que piense, sienta o actúe de la misma manera.

El odio como pregunta clínica y social
Las manifestaciones contemporáneas del odio no pueden comprenderse únicamente como fenómenos individuales ni como consecuencias directas de la tecnología. En ellas se articulan procesos subjetivos, identificaciones colectivas, condiciones culturales y nuevas modalidades de circulación de la palabra.
El aporte del psicoanálisis permite introducir una pregunta que excede la condena moral: ¿qué encuentra el sujeto en el odio que hace que, en determinadas circunstancias, necesite sostenerlo?
Pensar su función en la constitución del yo y en el lazo social permite reconocer que el odio no solamente destruye vínculos. También puede organizarlos, producir pertenencia y ofrecer una referencia identificatoria.
La dificultad aparece cuando esa modalidad se vuelve exclusiva y el otro queda reducido a un objeto de rechazo.
En una época en la que la confrontación adquiere una visibilidad y una velocidad inéditas, interrogar la función del odio constituye también una manera de preguntarse por las condiciones actuales de la subjetividad y por las posibilidades de construir otros modos de relación con la diferencia.

Victoria Luisetti es Psicóloga graduada en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. Su trabajo sobre el odio aborda la constitución del yo, las identificaciones y las modalidades contemporáneas del lazo social.

NOTA EDITORIAL: Artículo de elaboración editorial de El PSITIO, basado en los desarrollos teóricos de Sigmund Freud y en el trabajo de investigación de Victoria Luisetti.

Videos
Gradiva y el fin de la repetición Autora: Sandra Goldstein Comentaristas: María Graciela Ronanduano y Mariano Solari. Organiza: Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)
Tapas y contratapas
Cuando el deseo grita
3.11.2026  /  Ensayo psicoanalítico
Cuando el deseo grita
El rescate de la ternura
2.10.2026  /  Sociedad y cultura
El rescate de la ternura
El giro de la Sexualidad
3.9.2026  /  Falo, goce, sujeto
El giro de la Sexualidad
El sujeto y la ley
10.8.2026  /  Antiguos debates actuales
El sujeto y la ley