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17 DE OCTUBRE DE 2006 | UN BREVE RECORRIDO

La interpretación en Freud y Lacan

El primer paso en el extenso tema de la interpretación se planteaba como un problema. ¿Dónde producir el corte? El tema era apasionante y todo era importante. Tomar a Freud resultaba imprescindible y deslizar hacia la teoría de Lacan que sustenta nuestra praxis era un desafío. De allí surge la decisión de elegir un momento crucial en ambos que los conectara.

Por Elena Carmen Ladaga
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1- CON FREUD.

Se trataba de situar aquellas ideas que Freud sostenía a principios del siglo XX cuando apartándose de su concepción médica y neurológica del Proyecto de Psicología, se encaminaba hacia la Metapsicología. La interpretación de los sueños, terminada en lo esencial en 1896, redactada definitivamente en 1899 y publicada en 1900,era una obra bisagra con respecto a la interpretación. Allí postulaba el método del descifrado, tratando al sueño como una escritura cifrada, como un jeroglífico en el que cada signo ha de traducirse, mediante una clave, en otro significado conocido. Pero en la interpretación evita la operación mecánica, siguiendo en una cita a Artemidoro Daldiano, incluyendo a la persona y sus circunstancias de vida. Es también aquí donde plantea al sueño como un rebus, indicando como debe transferirse el contenido del sueño que aparece como una pictografía, al lenguaje de los pensamientos. Son todos estos elementos los que orientan a Freud buscando con la interpretación el contenido latente a partir del contenido manifiesto.

A esta altura, al aparato psíquico (consciente, preconsciente, inconsciente) le imprimía dinamismo, lo humanizaba. La vivencia de satisfacción anunciada en el Proyecto de Psicología, aparecía ligada al deseo como motor que tiende a restablecer la satisfacción originaria. Será esto un antecedente de lo que planteará en 1915 en Pulsiones y destinos de pulsión, tomando a la pulsión como una fuerza constante en busca de la meta que es la satisfacción. Freud establecía la presencia del otro como agente de la acción específica y señalaba al mismo tiempo la trascendencia de las vivencias tempranas. Por otra parte es importante señalar el valor destacado que le da en sus ejemplos a los juegos significantes que toma del lenguaje.
Para la época en que publica La interpretación de los sueños, había avanzado en la idea de la sexualidad infantil especialmente a partir del 15 de octubre e 1897, fecha cercana al aniversario de la muerte de su padre, en la que el complejo de Edipo le hubiera sido revelado.

De este recorrido quería destacar:

1*-La humanización del aparato psíquico y la importancia que le otorga al lenguaje en todos sus ejemplos, siguiendo el camino del significante.

2*-La importancia de las vivencias tempranas, de la sexualidad infantil, que luego desarrollará en el tema de las pulsiones parciales.

3*-La idea sostenida que anuda la interpretación con la traducción de lo enigmático del sueño y por extensión de las manifestaciones del inconsciente.

Surge entonces un interrogante central: Es la interpretación una traducción que al reemplazar un significado enigmático por otro nuevo, se ocupa de dar sentido?

2- CON LACAN.

Tomemos ahora un momento crucial en Lacan, El Seminario XI, 1964, momento de cierre y apertura. Momento de excomunión, de separación de la IPA que lo encuentra preguntándose por el Psicoanálisis y los fundamentos de una praxis. Formula allí los cuatro conceptos fundamentales: el inconsciente y la repetición, la transferencia y la pulsión. Lo que direcciona este seminario es el deseo del analista, tema central que no tomaremos aquí.

Lacan plantea una vuelta a Freud, manteniendo la relación de lo no realizado, la hiancia que muestra el inconsciente y que los analistas post-freudianos trataron de suturar psicologizando la teoría analítica. Es en la hiancia, en el tropiezo, en las fallas, en la fisura donde Freud halla el inconsciente. Y es en esta hiancia donde Lacan introduce en el dominio de la causa, la ley del significante e indica como lectura el capítulo VII de La interpretación de los sueños, el punto A- El olvido de los sueños, donde Freud se refiere a los juegos del significante a través de una sucesión de ejemplos. Ya había afirmado Lacan que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

En este punto quisiera aclarar que la primacía del significante para el inconsciente, ya se leía en Freud, basta con dar como ejemplo la forma en que Freud descubre la cadena significante en el Hombre de las Ratas. Pero fue necesaria una formulación más acabada con los aportes que Lacan toma de la lingüística. Sin embargo no debe confundirse. Quisiera poner la lupa dentro del enunciado el inconsciente está estructurado como un lenguaje, para señalar el como. Luego, podríamos decir que si es como, se compara, pero no es un lenguaje. Si no el psicoanálisis sería cuestión de lingüistas y no de psicoanalistas.

Siguiendo con El Seminario XI, quisiera tomar un párrafo del capítulo XIV que abrocha con la interpretación: "La pulsión, justamente, es el montaje a través del cual la sexualidad participa de la vida psíquica, y de una manera que tiene que conformarse con la estructura de hiancia característica del inconsciente.

Coloquémonos en los dos extremos de la experiencia analítica. Lo reprimido primordial es un significante y aquello que se erige encima para constituir el síntoma podemos considerarlo siempre como andamiaje significante. Lo reprimido y el síntoma son homogéneos y siempre reductibles a funciones significantes"... "En el otro extremo está la interpretación." Más adelante dice: "En el intervalo está la sexualidad."
Se trata del inconsciente como hiancia donde situamos lo reprimido primordial que es un significante, homólogo al síntoma. Un extremo notorio que Freud supo leer. En el intervalo, la sexualidad, que se muestra sólo a través de la parcialidad de la pulsión. Y luego, en el otro extremo la interpretación.

Estos dos extremos mencionados son los dos extremos de la experiencia analítica.Y es en la experiencia analítica donde vemos que "la interpretación apunta al deseo, al cual en cierto sentido es idéntica. En resumidas cuentas, el deseo es la interpretación misma."
Aquí nos remitimos al planteamiento de una situación paradojal analizada por Jaques-Alain Miller: "El inconsciente interpreta y quiere ser interpretado."

Si a la interpretación pretendemos unilateralizarla del lado del analista, como su intervención, su acto, su dicho, su decir, entramos en un callejón sin salida. Es el analista el que hace alusión, cita, hace enigma, revela. Si esto es así, es porque quien hace eso mejor que el analista, es el inconsciente mismo. "El inconsciente interpreta. Y el analista, si interpreta, interpreta a continuación suyo." Pero no se agota allí el planteo, ya que, también quiere ser interpretado. Y esto que da lugar a la paradoja, es el punto de partida de la praxis. Es esta paradoja la que posibilita la experiencia analítica.

Intentemos entonces analizar ese extremo, el de la interpretación. Dicho lugar se ubica sólo en relación al otro extremo, el que sitúa el significante primordial reprimido y con un intervalo que es, por otra parte, lo que conecta la interpretación con el inconsciente: La sexualidad desde la parcialidad de la pulsión.

Colocada en ese lugar, la dirección de la interpretación apunta al significante o dicho más precisamente a la secuencia de significantes articulados según el designio pulsional. De allí que en la interpretación no se trate de decir lo que querramos, sino justamente se trata de establecer una condición indispensable para su efectividad: que con ella se acceda a esa secuencia significante donde la pulsión juega su destino. Las interpretaciones que efectuamos los analistas sólo serán interpretaciones si producen ese efecto.

Por ello señala: " La interpretación no puede plegarse a cualquier sentido. La interpretación designa una sola secuencia de significantes. Pero el sujeto, en efecto, puede ocupar diversos sitios, según el significante bajo el cual se coloque."

Creemos que no se trata de juego azaroso de palabras. Ello extravía y expulsa al analizante. No es la asociación libre del analista.

Más adelante agrega, haciendo una crítica a la afirmación en contrario que había hecho Laplanche, "es falso, ... , que la interpretación esté abierta a todos los sentidos"... "La interpretación no está abierta a todos los sentidos." Resulta casi paradójico que en el mismo texto El inconsciente: un estudio psicoanalítico, que Laplanche comparte con Leclaire, este último brinda un excelente ejemplo de análisis de un sueño (el unicornio de Philippe) donde el recorrido minucioso y articulado de todos los significantes que confluyen mostraría exactamente por que la interpretación no está abierta a todos los sentidos.

"La interpretación es una significación que no es una significación cualquiera. Viene aquí a ocupar el lugar del S1 e invierte la relación por la cual, en el lenguaje, el significante tiene por efecto el significado. El efecto de la interpretación es el surgimiento de un significante irreductible." Entonces se va de la interpretación significativa hacia el sin- sentido significante. Por ello en páginas anteriores Lacan había dicho que las significaciones no eran más que el preludio de la interpretación. "El objetivo de la interpretación no es tanto el sentido sino la reducción de los significantes al sin -sentido."

En coincidencia con el planteamiento del inconsciente como hiancia, con el circuito de la pulsión que contornea el objeto eternamente faltante, objeto que no es más que un hueco, un vacío, el objeto perdido a minúscula, la interpretación no puede ser lo que colme, cierre o suture llenando de sentido la carencia estructural.
Para Lacan la interpretación, desde la significación, se orienta a la reducción de los significantes, no va por la via del sentido que colme.

La significación es así el preludio de lo esencial, " que el sujeto vea, más allá de esta significación, a que significante - sin- sentido, irreductible, traumático - está sujeto como sujeto."

De este recorrido quería destacar:

1*-La lectura que hace Lacan del Inconsciente freudiano y de lo reprimido primordial desde su relación al significante.

2*-La importancia de la secuencia de significantes articulados según el designio pulsional, que colocan a la sexualidad en el intervalo que conecta el inconsciente con la interpretación.

3*-El recorrido de la interpretación que va de la significación hacia el sin-sentido significante.


Cabe aquí preguntarnos: No pasamos aquí de la posición asumida por Freud respecto de la interpretación como la traducción de lo latente, por la vía del sentido a otra posición en Lacan, donde la interpretación confronta al sujeto con lo imposible de suturar, con el sin-sentido significante?

Freud descubridor del inconsciente y explorador de las formas de abordaje del mismo, abrió la puerta a comienzos del siglo XX. Punto de partida y referencia para Lacan, que avanza al promediar el siglo retornando a Freud y planteando un despliegue en el campo de la interpretación. En el medio quedaban los post-freudianos en un camino que tal vez podríamos considerar de desvío.

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